La Constancia, territorio que les devolvió la dignidad a 122 familias

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La Constancia, territorio que les devolvió la dignidad  a 122 familias

El Copey, Cesar. 20 de abril de 2026. @AgenciaTierras.

 

“Después de más de 20 años, volvemos a sonreír”, dice Miguel Avendaño Martínez, padre de tres hijos y representante legal de la Asociación de Campesinos Copeyanos (ACC).

 

Y la sonrisa le volvió a él, a su núcleo familiar y a otras 121 familias desde que les entregaron el predio La Constancia, en El Copey, Cesar. 

 

“Es que un campesino sin tierra es una persona amargada donde quiera que esté”, enfatiza Miguel, consciente de las dificultades que enfrentó en el pasado al no tener tierra propia y sentir el desprecio de los gobiernos de turno.

 

La Constancia es un bien rural de 364 hectáreas que la Agencia Nacional de Tierras —ANT— les entregó a comienzos de este año, como parte de lo que ordena la Reforma Agraria: emprender medidas para modificar la estructura de la propiedad rural y la producción de la tierra, y así favorecer al campesinado y a las poblaciones étnicas en el territorio nacional, las mismas que históricamente han sido violentadas y excluidas. 

 

“Uno siempre sueña con algo propio en el campo y ese sueño, la ANT nos lo concedió, nos lo llevó a la realidad”, agrega Miguel.

 

El testimonio del señor Avendaño, de 62 años, trabajador del campo, desplazado por la violencia, es el reflejo de que el Gobierno del presidente Gustavo Petro sí les está cumpliendo a campesinas, campesinos, indígenas, personas afro y víctimas del conflicto armado interno. 

 

“Anteriormente, yo decía que era un excampesino porque había sido sacado del campo y me había tocado aprender a hacer otras cosas para subsistir. Gracias a Dios y al presidente Gustavo Petro hoy vuelvo a ser campesino porque ahora tengo un pedacito de tierra”, expresa Miguel. 

 

Ahora, en La Constancia, a partir de un trabajo organizado, están criando gallinas y cerdos, principalmente; también, como se los dicta su ADN, comenzaron a cultivar yuca, patilla, caña, además de otros alimentos. 

 

Están en su salsa: cómodos, a gusto, en su ambiente natural.

 

“Podemos decir que ahora aquí hay 122 familias alegres, y esa alegría se la debemos a la Reforma Agraria. Estamos muy agradecidos con la Agencia Nacional de Tierras”, dice don Miguel.

 

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Algo similar le ocurre a Jovana Martínez, otra campesina cuyo relato da cuenta de lo que, con su familia, ha logrado allí: 

 

“Ya pudimos construir una casita, un galpón de pollos, ya tenemos tres crías de marranitos y algunos cultivos como ahuyama, yuca, patilla y guineo”.

 

No oculta la dicha que siente por el hecho de ser propietaria del predio en el que ella, además de vivir, puede producir gran parte de sus alimentos con su propio esfuerzo; alimentos que también, asegura, comercializarán.

 

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Son relatos que demuestran los grandes beneficios de la Reforma Agraria. 

 

A estas familias de La Constancia les cambió la vida: están en lo de ellas, se sienten respaldadas por la Agencia y el Gobierno nacional, producen en tierra propia, comercializarán sus productos, se sienten útiles como trabajadoras y trabajadores del campo. 

 

En suma: campesinos renovados.

 

“Con esta entrega, el Gobierno nacional les cumple a los campesinos del Cesar, que ahora están transformando la tierra y recuperando su dignidad”, destaca la coordinadora de la ANT en el Cesar, Mildreth Suárez Díaz.

 

Además de la ACC, todas y todos los beneficiarios del bien rural hacen parte de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos de El Copey (Anuc), Asociación de Campesinas y Campesinos Víctimas del Conflicto por una Vida de Paz (Caviarpaz) y la Asociación Campesina Tierra, Futuro y Vida.

 

Son organizaciones que, en un ejercicio de resistencia y protección mutua, han defendido el arraigo, reclamado sus derechos, luchado por su identidad, trabajado desde la solidaridad y el compañerismo. 

 

Y todo por el bien colectivo de estar unidos, siempre, para alcanzar sus propósitos desde la esperanza organizada.

 

Esto que está ocurriendo en La Constancia es, sin duda, el reflejo de que la frase ¡esta tierra sí es mía!, pronunciada por los beneficiarios de la Reforma Agraria, no es una más, no es mercadotecnia, no es para inundar las redes, no es un mero eslogan. No. Es algo más sencillo y, al mismo tiempo, contundente: hacer realidad la promesa de que la tierra es para ellas y ellos.

 

La Constancia es un lugar donde su nombre y el temple de quienes allí habitan, ciertamente, coinciden.

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